SALUD
Federico Pérez Manghi: “La gente está tomando conciencia de la importancia de la investigación clínica”
El Director de CINME habló sobre lo que dejó este año tan complicado y las investigaciones del Centro.

Dr. Federico Pérez Manghi, Director de CINME
“El coronavirus es un virus que lo hemos estudiado en medicina. Yo tengo 22 años de médico. Microbiología la cursé hace más de 25 años y lo hemos estudiado, pero no con las características estas. Entonces había mucha desinformación, mucho miedo que sigue habiendo hoy en día. El miedo muchas veces el gran problema que trae es la parálisis, el no querer hacer algo que uno sabe que le va a hacer bien, como un control médico”, comenzó diciendo el Dr. Pérez Manghi, Director del Centro de Investigaciones Metabólicas, en diálogo con el programa RL 18 “El Regreso de Radio Latina, sobre la problemática que surgió en pandemia, ya que la gente dejó de realizarse los chequeos médicos y consultar por otras patologías por temor a contagiarse. Y ejemplificó: “Esta semana me pasó que vinieron al consultorio pacientes que fue la primera vez que salieron en 8 meses. Cuento un caso muy particular: nosotros en el Centro una de las actividades que tenemos es la de la investigación clínica farmacológica, que es esto de probar medicamentos nuevos en una actividad totalmente regulada acá en la Argentina, para mejorar la calidad de vida de los pacientes. En ese contexto viene un paciente que ya sabíamos que tenía enfermedad coronaria con dos vasos ocluidos, con muchos síntomas, y que tenía indicación clara de un cateterismo y no se lo podían hacer porque en el hospital donde se lo tenían que hacer la gente no estaba trabajando por la pandemia. Obviamente los recursos médicos hubo que avocarlos principalmente a atender la pandemia. Este paciente me llegó al consultorio totalmente sintomático, le modifiqué toda la medicación, le di un tratamiento médico a esa enfermedad coronaria. A los 5 días me dijo ‘mirá Federico, ando bárbaro’. Obviamente yo le dije que el riesgo seguía estando hasta que no se hiciera el cateterismo y una eventual colocación de algún stent. Uno medicamente trata de disminuir ese riesgo pero ese paciente lo puede contar. Hay otros que por este miedo, esa parálisis, han dejado de consultar durante el año”.
La interrupción de los controles médicos que deben realizarse con frecuencia puede traer graves consecuencias para los pacientes, por lo que en CINME buscaron la manera de darles una solución sin ponerlos en riesgo durante todos estos meses. “Yo soy médico clínico especialista en nutrición. Dentro de nutrición me especializo en diabetes, una enfermedad que tiene muchísimas complicaciones en tanto y en cuanto no cumpla con las medidas que tiene que hacer. ¿Qué hemos hecho nosotros en la pandemia? Obviamente los pacientes tienen nuestros contactos ya sea teléfono, Whatsapp o mail, y nos iban consultando. Sabemos que la diabetes es una enfermedad multifactorial, que no respeta sexo, edad, cultura, educación, nivel socioeconómico. Y hay gente que tiene mayor facilidad para hacer un control y el automonitoreo. Pero hay otros que no, que dependen mucho del médico. Y a esa gente le hemos dado la pauta que nos llame por teléfono, que nos contacte. De hecho nosotros tenemos un programa en el Centro que se llama Essentia, que es un programa de descenso de peso que abarca todas las miradas habidas y por haber, la clínica, la nutricional, la psicológica y la de actividad física. Nosotros los hemos atendido virtualmente. En la pandemia medio también las obras sociales se paralizaron, te decían que no podían atender por miedo a que los afiliados se contagien. Nosotros no los citamos al consultorio pero hay que darles una solución. Y lo que hacíamos es tener telemedicina o consultas virtuales en las que se les iban haciendo los controles”. Además, cabe destacar que los pacientes que deben ir hasta la sede a realizarse un estudio están resguardados por los “protocolos de seguridad”. “Los pacientes no se aglomeran en las salas de espera”, sostuvo el director de CINME.

Igualmente, según el Dr. Pérez Manghi, si hay una ventaja que dejó este 2020 tan particular es que “la gente empezó a prestarle un poco más de atención a lo que es la investigación clínica farmacológica”. “Los pacientes te dicen ‘soy un conejito de indias’. Yo les digo ‘tomalo como quieras pero la expectativa de vida de hoy, que es alrededor de 80 años en áreas urbanas, es gracias al avance de la medicina y la investigación’. Si uno se pone a pensar hace 2000 años la expectativa de vida era de 30 o 40 años. La investigación es parte de este avance en el cual uno como médico siempre apuesta a la vida en toda circunstancia. Entonces uno lo que busca es tratar de curar a un paciente y, si no puede, aliviar los síntomas. La investigación favorece esto. Hoy en día hay más de 130 líneas de investigación para el coronavirus, ya sea en vacunas o en tratamientos para la enfermedad. Una de las ventajas que nos ha dado es que la gente está tomando conciencia de la importancia de la investigación y de hecho hay gente que se postula como voluntarios para los ensayos clínicos”.
En cuanto a los avances en CINME en dicha área de investigación este año, el especialista afirmó que hubo muchos: “Nosotros en el Centro estamos trabajando en 13 áreas terapéuticas… cardiología, metabolismo, gastroenterología, neurología, etc. Por ejemplo, según la Encuesta Nacional de Factores de Riesgo publicada en el año 2019, el 61% de la población argentina tiene sobrepeso. O sea 2 de cada 3 argentinos tiene sobrepeso. Y cada vez se va a ver en edades más tempranas. Hay chicos de menos de 10 años que tienen diabetes tipo 2, que era una enfermedad de pacientes adultos de más de 40 años. Hoy en día se está investigando, hay medicamentos nuevos para tratar la obesidad. Uno de los grandes problemas de la obesidad es que uno empieza un tratamiento, empieza un plan alimentario, actividad física y si no ve resultados el paciente es como que se desilusiona y abandona. Entonces estos medicamentos para un paciente que cumple con las otras medidas - alimentación sana, actividad física, consulta terapéutica con los psicólogos - es un estímulo que lo ayuda a bajar de peso y lo estimula a querer mejorar”, detalló. Además, contó que “se están investigando en este momento mucho las enfermedades inflamatorias intestinales, la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa, que son bastante invalidantes, que producen mucho malestar. Yo tengo una de ellas y es bastante molesto para el paciente. Y hay medicamentos de última generación que son los biológicos, que te alivian muchísimo los síntomas”.

Consultado sobre el exitoso programa de CINME de Descenso de Peso, Pérez Manghi contó cómo es el mismo en la práctica: “Viene un paciente a la primera consulta y en general está entre 1 hora y media o 2 horas porque lo evalúan distintos profesionales… un médico clínico, una licenciada en nutrición, una profesora de educación física y una psicóloga. Entonces después de esa evaluación inicial se junta el equipo y se elabora un plan, cuál es el mejor para ese paciente individual para hacerle el seguimiento”. En esa línea explicó que para su efectividad “no se habla tanto de tiempo porque cada metabolismo es único. Pero sí lo que uno tiene que evaluar son las metas de descenso de peso. Está comprobado científicamente que un paciente que desciende un 5% del peso ya empieza a tener mejoras desde el punto de vista metabólico. ¿Cuáles son los beneficios metabólicos? Que puede bajar algunos milímetros de mercurio la presión arterial, puede bajar la glucemia, el colesterol o las grasas en la sangre y eso se acentúa cuando el descenso de peso es mayor o igual al 10%”. Lo importante de este programa es que cuenta con un equipo que está comunicado constantemente.
En cuanto a los desafíos para el 2021, para el especialista “el primero y principal” será el de “a los pacientes que están enfermos darles un tratamiento efectivo para el coronavirus y para aquellos que no han tenido la enfermedad y están en situación de riesgo, encontrar una vacuna, que de hecho estamos más que bien encaminados. Hay varias líneas de vacunas que parecen ser muy efectivas por los reportes que se hacen. Siempre que vos haces una investigación te dé bien el resultado o mal, lo tenés que reportar, es obligatorio. Y son estudios que son muy rigurosos”. Además el Doctor cree que este año trajo cambios que llegaron para quedarse, como las consultas virtuales: “con la virtualidad vos podes atender a una persona desde cualquier parte del mundo. Por ejemplo, en el programa de Descenso de Peso hay gente del interior que se está atendiendo virtualmente. Son cosas que esta pandemia ha traído y creo que son conductas y medidas terapéuticas y tecnológicas que llegaron para quedarse”.
Y finalizó destacando las características del país que lo hacen propicio para la investigación que es tan importante: “La Argentina está muy catalogada a nivel mundial en lo que es investigación. ¿Por qué? Primero porque tiene una entidad gubernamental que es brillante y funciona muy bien y me saco el sombre por la ANMAT. Es pionera en Latinoamérica en todo lo que es regulación y legislación de ensayos clínicos. Segundo, hay muchos pacientes que quieren participar, muchos argentinos que les interesa mejorar su salud. Y, por último, la Argentina tiene muy buenos centros médicos. Esto no lo digo yo, sino los laboratorios. De hecho cada vez hay más ensayos clínicos que vienen a Argentina por estas características”.

SALUD
Kicillof inauguró la nueva sala de tomografía del Hospital “Dr. Oscar Alende” de Mar del Plata
“Hay solo tres tomógrafos con esta tecnología en todo Latinoamérica”, destacó el gobernador.
27/02/2026
El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, encabezó este viernes la inauguración de la sala que alberga el nuevo tomógrafo entregado en diciembre al Hospital Interzonal General de Agudos Dr. Oscar Alende de Mar del Plata. En tanto, el ministro de Salud, Nicolás Kreplak, recorrió el Hospital Materno Infantil Don Victorino Tetamanti, donde también se está instalando un nuevo tomógrafo que estará pronto en funcionamiento. Con una inversión total de US$1.418.000, estos equipos permiten resolver diagnósticos dentro de la institución, evitando derivaciones y tiempos de espera para los pacientes.
Al respecto, Kicillof remarcó: “Hicimos una inversión muy grande para traer equipamiento de primer nivel a este hospital, hay solo tres tomógrafos con esta tecnología en todo Latinoamérica: este equipamiento nos permite brindar nuevas prestaciones para salvar o mejorar vidas”.
“Aunque el Gobierno de Javier Milei nos asfixie y nos haya quitado ilegalmente recursos por más de $15 billones, en la Provincia vamos a seguir haciendo nuestro máximo esfuerzo para mejorar la calidad de la salud pública bonaerense”, concluyó.
Asimismo, el Gobernador inauguró la segunda farmacia exclusiva para el personal de la Policía de la provincia. La misma alcanza a agentes en actividad, retirados, pensionados y su grupo familiar; y ofrece descuentos adicionales a IOMA.
Participaron de las actividades los ministros de Gobierno, Carlos Bianco; de Trabajo, Walter Correa; de Desarrollo Agrario, Javier Rodríguez; el director ejecutivo de ARBA, Cristian Girard; el jefe de la Policía provincial, Javier Villar; las subsecretarias de Promoción de la Salud y el Bienestar Policial, Agustina Baudino; de Turismo, Soledad Martínez; su par de Articulación Institucional del Ministerio de Seguridad, Eduardo Aparicio; el senador provincial Jorge Paredi; los intendentes de General Alvarado, Sebastián Ianantuony; de Mar Chiquita, Walter Wischnivetzky; el director ejecutivo del HIGA, Matías Tártara; y la secretaria general de SADOP, Adriana Donzelli.

SALUD
Desigualdad en salud: el desafío estructural de la Argentina
OPINIÓN de Santiago Quintana, Sociólogo especializado en salud pública.
19/02/2026
Por Santiago Quintana, Sociólogo y Magister en Sistemas de Salud*
En la actualidad, la Argentina enfrenta un problema estructural que trasciende las coyunturas políticas y económicas, y que tiene un impacto directo en la vida de millones de personas: la desigualdad en salud. Aunque la cobertura sanitaria parece estar garantizada por un sistema que ofrece acceso a la salud para todos, la realidad es que el acceso real y efectivo a los servicios de salud está lejos de ser equitativo. En este contexto, surgen dos términos fundamentales que conviene diferenciar: inequidad en salud e inequidad sanitaria.
La inequidad en salud refiere a las disparidades en el estado de salud entre distintos grupos sociales, territoriales y económicos. Estas diferencias, en su mayoría, son evitables y, por lo tanto, injustas. Mientras tanto, la inequidad sanitaria se refiere a las desigualdades en el acceso y en la calidad de los servicios sanitarios disponibles. Ambas se entrelazan y forman el núcleo del problema que afecta a gran parte de la población argentina, principalmente a los sectores más vulnerables.
La brecha mortal
Uno de los datos más impactantes que ilustra esta desigualdad es la tasa de mortalidad infantil. En el norte del país, la tasa de mortalidad infantil es considerablemente más alta que en el sur. Según los últimos informes del Ministerio de Salud de la Nación, las provincias del norte, como Chaco, Formosa y Misiones, presentan tasas de mortalidad infantil que duplican a las de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) y otras provincias del sur. En 2021, la tasa de mortalidad infantil en provincias como Formosa alcanzó los 15,2 por mil nacidos vivos, mientras que en la CABA fue de 6,1 por mil. Esta disparidad refleja, en primer lugar, la desigualdad en el acceso a servicios de salud de calidad.
Determinantes sociales de la salud
Los determinantes sociales juegan un papel crucial en la desigualdad en salud. La pobreza, la falta de educación y la exclusión social son factores clave que limitan el acceso a atención médica adecuada. En zonas rurales o en áreas con alta concentración de población vulnerable, la carencia de infraestructura sanitaria y la baja distribución de profesionales médicos se traduce en una desigualdad territorial en el acceso a los servicios. A pesar de los esfuerzos del gobierno por incrementar el acceso a la salud a través del programa de cobertura universal, la distribución desigual de médicos y centros de atención continúa siendo un desafío significativo.
Según datos del Censo 2022, el número de médicos en las provincias del norte es considerablemente inferior al de las provincias del centro y sur. En provincias como Salta o Jujuy, la densidad de médicos es de apenas 1,2 por cada 1.000 habitantes, mientras que en CABA alcanza los 5,6 por cada 1.000. Esto no solo refleja una inequidad en la distribución de los recursos humanos, sino también una inequidad en los resultados de salud. En estas provincias, los índices de enfermedades crónicas no transmisibles como diabetes e hipertensión son significativamente más altos, debido en parte a la falta de diagnóstico precoz y de tratamiento oportuno.
La pobreza y la salud
La pobreza es otro de los determinantes que más impacta en la desigualdad en salud. En el país, el 25,7% de la población vive por debajo de la línea de pobreza, según datos del INDEC. Esta población enfrenta grandes dificultades para acceder a servicios de salud, no solo por la falta de infraestructura, sino también por los costos asociados al tratamiento médico, los medicamentos y los traslados a centros especializados. Esto genera un círculo vicioso en el que las personas más vulnerables terminan siendo las más afectadas por la mala salud, sin la posibilidad de mejorar su situación debido a la falta de acceso a servicios médicos adecuados.
La inequidad territorial en el acceso
Uno de los aspectos más alarmantes de la desigualdad en salud es la inequidad territorial en el acceso a la atención médica. En las provincias del norte y en áreas rurales, la distancia geográfica, la falta de transporte adecuado y la escasa oferta de atención primaria generan enormes dificultades para los pacientes. En algunas zonas, los pacientes deben viajar decenas de kilómetros para recibir atención médica, una barrera que se traduce en diagnósticos tardíos, mayor morbilidad y, en muchos casos, muertes evitables.
Por otro lado, la desigualdad en el acceso a establecimientos sanitarios se profundiza con la falta de hospitales, centros de salud y equipos médicos de alta complejidad en estas regiones. Mientras en Buenos Aires y otras grandes ciudades existen hospitales de alta especialización y centros médicos bien equipados, las provincias del norte aún luchan por contar con lo mínimo imprescindible. Esta inequidad sanitaria se vuelve más evidente cuando se observa la escasa cobertura de los programas de salud pública en zonas rurales y la falta de médicos especialistas en áreas críticas como la salud materna, neonatal y pediátrica.
Desigualdad de género y acceso a la salud
Un aspecto que no puede dejarse de lado es la desigualdad de género en el acceso a la salud. Las mujeres, especialmente aquellas en situación de vulnerabilidad, enfrentan barreras adicionales en su acceso a servicios médicos. La salud sexual y reproductiva sigue siendo un tema pendiente en muchas zonas del país, con una escasa oferta de servicios adecuados para prevenir embarazos no deseados, garantizar partos seguros y ofrecer atención postnatal. Esto se agrava en contextos de pobreza y exclusión social, donde las mujeres tienen menos poder de decisión sobre su salud y menor acceso a la información y a los recursos sanitarios.
¿Qué hacer frente a la desigualdad en salud?
La desigualdad en salud es el principal desafío sanitario de la Argentina. Para combatirla es necesario un enfoque integral que contemple no solo la ampliación de la cobertura sanitaria, sino también la mejora en la distribución de los recursos humanos y la infraestructura sanitaria. Es imperativo invertir en atención primaria de la salud en todas las regiones, con un enfoque especial en el norte del país y en las zonas rurales, y fortalecer los sistemas de salud pública para garantizar que las personas más vulnerables reciban atención de calidad. Además, se deben implementar políticas que aborden los determinantes sociales de la salud, como la pobreza y la educación, que son factores clave en la perpetuación de estas desigualdades.
La salud es un derecho, no un privilegio. Combatir la desigualdad en salud no solo es un imperativo moral, sino también una necesidad para construir una sociedad más justa, equitativa y saludable para todos.

* Santiago Quintana es Sociólogo y Magister en Sistemas de Salud y Seguridad Social. Se dedica íntegramente a la promoción, desarrollo e implementación de políticas públicas en salud. Es autor de los libros "Crónicas de lucha; mujeres y hombres que revolucionaron la legislación sanitaria argentina", “Crónicas de Lucha II – historias que revolucionaron la legislación sanitaria argentina” y "CÓDIGO POSTAL; Dime dónde naciste y te diré qué salud tienes, la inmoral inequidad sanitaria porteña".
SALUD
Una reforma laboral que toca el corazón del sistema de salud
OPINIÓN de Santiago Quintana, Sociólogo especializado en salud pública.
21/01/2026
Por Santiago Quintana, Sociólogo y Magister en Sistemas de Salud*
En el debate público sobre la reforma laboral suele hablarse de empleo, costos y competitividad. Mucho menos visible —aunque no menos relevante— es lo que ocurre cuando una modificación aparentemente menor impacta de lleno en el financiamiento del sistema de salud. Eso es exactamente lo que sucede con el artículo que reduce el aporte patronal destinado a las obras sociales del 6% al 5%.
¿Qué dice ese artículo y por qué importa?
El artículo en cuestión modifica la ley reduciendo en un punto porcentual la contribución que los empleadores deben hacer al sistema de obras sociales, pasando del 6% al 5% de la remuneración de cada trabajador. Ese aporte, junto con el aporte trabajador del 3%, conforma el financiamiento básico de las obras sociales sindicales, que representan la cobertura de salud de millones de trabajadores y sus familias.
Los promotores de la reforma sostienen que esta reducción alivia el “costo laboral” y promueve la formalización del empleo. Pero incluso ellos reconocen implícitamente que ese punto tiene efectos significativos sobre el flujo de recursos del sistema.
Datos duros: ¿cuánto significa un punto?
La magnitud del impacto económico no es menor:
- Según estimaciones sindicales, esta reducción implicaría una pérdida mensual cercana a los $16.500 millones solo para el Fondo Solidario de Redistribución (FSR) —el mecanismo que compensa entre obras sociales de mayor y menor recaudación— y hasta unos $90.000 millones mensuales para el conjunto de las obras sociales si se suman todas las caídas de aportes. En total, el recorte podría superar los $100.000 millones al mes.
- Asociado a estas cifras, un informe de la CGT estima que la pérdida anual para el sistema sería de entre 679 y 700 millones de dólares, lo que equivale a aproximadamente el 0,1% del Producto Bruto Interno (PBI).
- Otros análisis proyectan que si se toma como referencia el salario promedio informado por el SIPA, la caída anual de ingresos por esta medida —sumada a otras modificaciones laborales— podría rondar los USD 1.000 millones solo por la parte destinada a obras sociales.
Estas cifras no son abstracciones contables: son recursos que hoy se usan para pagar prestaciones médicas, tratamientos de alta complejidad, medicamentos, salarios administrativos, prestaciones de discapacidad y convenios con prestadores de salud.
Ejemplos concretos del impacto
Para dimensionar lo que significa este ajuste:
- El Fondo Solidario de Redistribución (FSR) es clave para que obras sociales pequeñas, con pocos aportantes, puedan cubrir prestaciones de alto costo o servicios en zonas de menor recaudación. Una caída de $16.500 millones por mes en ese fondo puede traducirse en suspensiones o reducciones de prestaciones críticas en esas obras sociales.
- Si se generaliza una caída de casi $100.000 millones por mes en ingresos totales, algunas obras sociales podrían encontrarse obligadas a recortar prestaciones o trasladar cargas a los afiliados, como mayores copagos o restricciones en autorizaciones, para equilibrar sus cuentas.
- En un contexto de inflación y aumento sostenido de los costos de tratamientos y medicamentos, menos recursos por afiliado puede significar menor acceso a atención de calidad, especialmente para prestaciones de alta tecnología o tratamientos crónicos, que son crecientes.
¿Quién paga el costo del “alivio” patronal?
Una pregunta clave atraviesa este debate: si el sistema recibe menos recursos, ¿quién absorbe la diferencia?
Las opciones no son mágicas:
- Podría traducirse en menor cobertura o mayores trabas administrativas dentro de las obras sociales.
- Podría implicar un traslado del costo al sector público de salud, que ya funciona al límite.
- Podría derivar en copagos más altos o restricciones de acceso para los afiliados.
En todos los escenarios, el costo tiende a recaer sobre los trabajadores, las familias y los municipios y provincias que sostienen el sistema sanitario público.
¿Reforma laboral o reforma del sistema de salud?
El problema de fondo no es que el sistema de obras sociales no necesite cambios estructurales —los necesita, desde su fragmentación hasta su vínculo con la informalidad laboral. Pero una cosa es reformar con una mirada integral, y otra muy distinta es desfinanciar una pieza clave sin un plan de compensación, mecanismos alternativos de financiamiento o mecanismos de protección de la cobertura.
Reducir el financiamiento sin una estrategia clara de ajuste integral equivale a intervenir una pieza central del sistema sin mirar el tablero completo. Y cuando se trata de salud, las decisiones “técnicas” no se pagan con balances contables: se pagan con el acceso efectivo a la atención de millones de personas.
Hacia un debate informado y democrático
La salud no es un gasto más ni un costo laboral accesorio. Es un derecho social y un componente esencial del contrato social argentino. Por eso, cualquier modificación que afecte su financiamiento debería darse en un debate amplio, transparente y basado en evidencia.
Reducir un punto porcentual puede parecer poco en una planilla, pero en un sistema que atiende a más de la mitad de la población, ese punto tiene nombre, rostro y consecuencias concretas. Y esas consecuencias deben ser discutidas, no solo entre tecnócratas, sino con la sociedad entera.

* Santiago Quintana es Sociólogo y Magister en Sistemas de Salud y Seguridad Social. Se dedica íntegramente a la promoción, desarrollo e implementación de políticas públicas en salud. Es autor de los libros "Crónicas de lucha; mujeres y hombres que revolucionaron la legislación sanitaria argentina", “Crónicas de Lucha II – historias que revolucionaron la legislación sanitaria argentina” y "CÓDIGO POSTAL; Dime dónde naciste y te diré qué salud tienes, la inmoral inequidad sanitaria porteña".
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