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SALUD

Información CINME: todo lo que hay que saber sobre las enfermedades inflamatorias intestinales

Qué es la Enfermedad de Crohn y qué la Colitis Ulcerosa y cuáles son los tratamientos.

Dr. Estanislao Gomez Castro, investigador principal de Gastroenterología de CINME

En tiempos de pandemia, y en un contexto donde muchas personas por temor a contagiarse no se animan a ir al consultorio médico, es importante hablar de otras patologías, como de las enfermedades inflamatorias intestinales, que padecen alrededor de 10 millones de personas en el mundo. “Son enfermedades inmunomediadas, quiere decir que el sistema inmune por una respuesta a veces desmesurada ataca el intestino y produce inflamación que genera síntomas”, comenzó explicando el Dr. Estanislao Gomez Castro, investigador principal de Gastroenterología del Centro de Investigaciones Metabólicas, a RL 18 “El Regreso de Radio Latina”.

Las enfermedades inflamatorias intestinales básicamente son dos: la Enfermedad de Crohn y la Colitis Ulcerosa. “La diferencia radica en que la Enfermedad de Crohn puede afectar todo el tubo digestivo, desde la boca hasta el ano. Puede generar inflamación generando que se cierre el intestino, eso se llama estenosis y es lo más complejo porque puede generar también fístulas, que es que el intestino vaya más allá del tubo digestivo y puede correlacionarse la inflamación con otros órganos”, detalló el especialista. Mientras que la Colitis Ulcerosa “por definición afecta solamente al colon. Las dos enfermedades son poco frecuentes, pero hay un montón de pacientes que están con síntomas digestivos que son inespecíficos. Estas enfermedades no tienen síntomas que a uno le hagan pensar que puede tener el diagnóstico porque se relacionan también con otras enfermedades digestivas. Entonces es muy importante evaluar toda la historia clínica del paciente, y en esta época donde la gente no ha consultado al médico o retrasa las atenciones, es un problema”, agregó.

Estas enfermedades se pueden presentar en dos etapas de la vida: primer pico entre los 15 y 30 años y segundo pico entre los 60 y 80. ¿Cuáles son las causas? “Se desconocen. Hay factores del ambiente que se mezclan con nuestros genes. Se piensa que nuestra alimentación puede ser un factor. La Enfermedad de Crohn, por ejemplo, se ha asociado con el hábito de fumar cigarrillo, y después hay un montón de hipótesis que podrían generar estas enfermedades, como infecciones o bacterias que viven en nuestro intestino que asociadas a una predisposición genética hacen que nuestro sistema inmune pierda el control y ataque nuestro intestino”.

Consultado sobre si hay una dieta que se pueda seguir para no sufrir la inflamación intestinal, el Dr. Gomez Castro informó que “no hay lamentablemente una específica. No hay dieta mágica que te pueda resolver la inflamación. Sí hay algunos grupos de alimentos en las enfermedades digestivas que se ha visto que pueden generar un alivio de los síntomas, pero no en las enfermedades inflamatorias intestinales que estamos hablando. La clave está en un diagnóstico precoz y adecuado, y el tratamiento. El tratamiento es la buena noticia, pueden controlarlo”.

El diagnóstico de estas enfermedades es sumar el cuadro clínico. Pueden presentarse con dolor abdominal, con pérdida de peso, diarrea, sangrados, pero esto no es específico de estas enfermedades… Entonces tenemos que sumar con métodos complementarios. El gran método complementario que nos ayuda es la endoscopia, mirar en forma directa el intestino. Y cuando vemos el intestino vemos que estas enfermedades manifiestan su inflamación en la mucosa, que es la pared del intestino. Y esto se manifiesta a través de ulceras, de zonas con distintos factores que provocan inflamación. Uno con la endoscopia lo puede diagnosticar. Se toman biopsias, se ve al microscopio esa inflamación y se confirma el diagnóstico. Además de otros métodos como marcadores en la materia fecal de inflamación, laboratorios donde se puede ver anemia, y métodos por imágenes como tomografías o resonancias que también ayudan”, explicó el especialista de CINME.

Al ser enfermedades crónicas “tienen periodos de remisión, que quiere decir que la enfermedad está dormida, y de recaídas. Y si la enfermedad no se controla pueden tener una inflamación que sea progresiva y generar un daño en el intestino que puede ser irreversible. Quizá se cierra el intestino y ello requiera una cirugía y ya no alcanza con los tratamientos médicos actuales”, explicó el profesional. Por eso es fundamental controlarlas: “La Colitis Ulcerosa puede lograr la curación de la mucosa del intestino. Puede lograrse que los pacientes se encuentren en remisión clínica y que hagan una vida normal totalmente asintomáticos. Y se puede lograr, con el tratamiento, que al intestino uno con la endoscopia lo vea sano, sin embargo eso significa que logramos controlar la enfermedad y está dormida. El concepto de enfermedad crónica significa que en algún momento puede reactivarse. Pero esto ya es una muy buena noticia porque con los tratamientos las personas podrían tener una vida normal y sin ninguna discapacidad. Estas enfermedades son discapacitantes. Hay gente que no puede salir a la calle porque esta todo el tiempo buscando donde puede tener un baño o no puede tener relaciones sociales por los síntomas”.

Tratamientos

Según detalló el especialista de CINME, los tratamientos se pueden dividirlos en dos grandes ramas: “Uno es los tratamientos convencionales de estas enfermedades, que son por ejemplo los famosos corticoides que se usan para un montón de entidades. Estos corticoides fueron descriptos hace muchos años y cambiaron la historia de la enfermedad porque producen que la inflamación se pueda detener. Pero traen muchos efectos adversos. Entonces hubo que buscar otras alternativas y en los últimos años surgieron unos fármacos que se llaman biológicos. Estos últimos hoy son la vedette del tratamiento. Para que se den una idea, se ha localizado las moléculas que producen la inflamación en el intestino y se puede dirigir bien puntual a ese blanco. Actúan en diferentes puntos de la cascada de la inflamación en el intestino pudiendo controlar los síntomas. Actualmente no es tan difícil realizar un tratamiento con biológicos si uno tiene el diagnóstico adecuado y encuentra los factores pronósticos del paciente que realmente pueden favorecerse con un tratamiento con estos fármacos”.

Para concluir el Dr. Estanislao Gomez Castro profundizó sobre estos fármacos biológicos y su trabajo como investigador principal de gastroenterología del Centro de Investigaciones Metabólicas: “En los últimos años los fármacos biológicos cada vez se fueron haciendo más específicos. ¿Qué quiere decir eso? Que actúan específicamente donde está la inflamación en el intestino sin generar otros efectos adversos y sin actuar en otros órganos, que no son el blanco que queremos tratar. Y ahí viene el tema de la investigación. Hay un montón de opciones para tratar con tratamientos biológicos de nueva generación a las enfermedades inflamatorias intestinales, a la Enfermedad de Crohn y a la Colitis Ulcerosa. Estos fármacos demostraron ser beneficiosos pero no se comercializan en nuestro país. Uno no puede ir a una farmacia con la receta y comprar alguno de estos fármacos. Están en una fase de investigación en donde si nosotros detectamos al paciente adecuado le podemos ofrecer este tratamiento con el beneficio que ha demostrado, no es que uno le esté dando una medicación que no sabe si funciona o no. Estos fármacos funcionan y cambian la calidad de vida de la gente y pueden producir la curación de la remisión”.

SALUD

Kicillof inauguró la nueva sala de tomografía del Hospital “Dr. Oscar Alende” de Mar del Plata

“Hay solo tres tomógrafos con esta tecnología en todo Latinoamérica”, destacó el gobernador.

27/02/2026

El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, encabezó este viernes la inauguración de la sala que alberga el nuevo tomógrafo entregado en diciembre al Hospital Interzonal General de Agudos Dr. Oscar Alende de Mar del Plata. En tanto, el ministro de Salud, Nicolás Kreplak, recorrió el Hospital Materno Infantil Don Victorino Tetamanti, donde también se está instalando un nuevo tomógrafo que estará pronto en funcionamiento. Con una inversión total de US$1.418.000, estos equipos permiten resolver diagnósticos dentro de la institución, evitando derivaciones y tiempos de espera para los pacientes.

Al respecto, Kicillof remarcó: “Hicimos una inversión muy grande para traer equipamiento de primer nivel a este hospital, hay solo tres tomógrafos con esta tecnología en todo Latinoamérica: este equipamiento nos permite brindar nuevas prestaciones para salvar o mejorar vidas”.

“Aunque el Gobierno de Javier Milei nos asfixie y nos haya quitado ilegalmente recursos por más de $15 billones, en la Provincia vamos a seguir haciendo nuestro máximo esfuerzo para mejorar la calidad de la salud pública bonaerense”, concluyó.

Asimismo, el Gobernador inauguró la segunda farmacia exclusiva para el personal de la Policía de la provincia. La misma alcanza a agentes en actividad, retirados, pensionados y su grupo familiar; y ofrece descuentos adicionales a IOMA.

Participaron de las actividades los ministros de Gobierno, Carlos Bianco; de Trabajo, Walter Correa; de Desarrollo Agrario, Javier Rodríguez; el director ejecutivo de ARBA, Cristian Girard; el jefe de la Policía provincial, Javier Villar; las subsecretarias de Promoción de la Salud y el Bienestar Policial, Agustina Baudino; de Turismo, Soledad Martínez; su par de Articulación Institucional del Ministerio de Seguridad, Eduardo Aparicio; el senador provincial Jorge Paredi; los intendentes de General Alvarado, Sebastián Ianantuony; de Mar Chiquita, Walter Wischnivetzky; el director ejecutivo del HIGA, Matías Tártara; y la secretaria general de SADOP, Adriana Donzelli.

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SALUD

Desigualdad en salud: el desafío estructural de la Argentina

OPINIÓN de Santiago Quintana, Sociólogo especializado en salud pública.

19/02/2026

Por Santiago Quintana, Sociólogo y Magister en Sistemas de Salud*

En la actualidad, la Argentina enfrenta un problema estructural que trasciende las coyunturas políticas y económicas, y que tiene un impacto directo en la vida de millones de personas: la desigualdad en salud. Aunque la cobertura sanitaria parece estar garantizada por un sistema que ofrece acceso a la salud para todos, la realidad es que el acceso real y efectivo a los servicios de salud está lejos de ser equitativo. En este contexto, surgen dos términos fundamentales que conviene diferenciar: inequidad en salud e inequidad sanitaria.

La inequidad en salud refiere a las disparidades en el estado de salud entre distintos grupos sociales, territoriales y económicos. Estas diferencias, en su mayoría, son evitables y, por lo tanto, injustas. Mientras tanto, la inequidad sanitaria se refiere a las desigualdades en el acceso y en la calidad de los servicios sanitarios disponibles. Ambas se entrelazan y forman el núcleo del problema que afecta a gran parte de la población argentina, principalmente a los sectores más vulnerables.

La brecha mortal

Uno de los datos más impactantes que ilustra esta desigualdad es la tasa de mortalidad infantil. En el norte del país, la tasa de mortalidad infantil es considerablemente más alta que en el sur. Según los últimos informes del Ministerio de Salud de la Nación, las provincias del norte, como Chaco, Formosa y Misiones, presentan tasas de mortalidad infantil que duplican a las de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) y otras provincias del sur. En 2021, la tasa de mortalidad infantil en provincias como Formosa alcanzó los 15,2 por mil nacidos vivos, mientras que en la CABA fue de 6,1 por mil. Esta disparidad refleja, en primer lugar, la desigualdad en el acceso a servicios de salud de calidad.

Determinantes sociales de la salud

Los determinantes sociales juegan un papel crucial en la desigualdad en salud. La pobreza, la falta de educación y la exclusión social son factores clave que limitan el acceso a atención médica adecuada. En zonas rurales o en áreas con alta concentración de población vulnerable, la carencia de infraestructura sanitaria y la baja distribución de profesionales médicos se traduce en una desigualdad territorial en el acceso a los servicios. A pesar de los esfuerzos del gobierno por incrementar el acceso a la salud a través del programa de cobertura universal, la distribución desigual de médicos y centros de atención continúa siendo un desafío significativo.

Según datos del Censo 2022, el número de médicos en las provincias del norte es considerablemente inferior al de las provincias del centro y sur. En provincias como Salta o Jujuy, la densidad de médicos es de apenas 1,2 por cada 1.000 habitantes, mientras que en CABA alcanza los 5,6 por cada 1.000. Esto no solo refleja una inequidad en la distribución de los recursos humanos, sino también una inequidad en los resultados de salud. En estas provincias, los índices de enfermedades crónicas no transmisibles como diabetes e hipertensión son significativamente más altos, debido en parte a la falta de diagnóstico precoz y de tratamiento oportuno.

La pobreza y la salud

La pobreza es otro de los determinantes que más impacta en la desigualdad en salud. En el país, el 25,7% de la población vive por debajo de la línea de pobreza, según datos del INDEC. Esta población enfrenta grandes dificultades para acceder a servicios de salud, no solo por la falta de infraestructura, sino también por los costos asociados al tratamiento médico, los medicamentos y los traslados a centros especializados. Esto genera un círculo vicioso en el que las personas más vulnerables terminan siendo las más afectadas por la mala salud, sin la posibilidad de mejorar su situación debido a la falta de acceso a servicios médicos adecuados.

La inequidad territorial en el acceso

Uno de los aspectos más alarmantes de la desigualdad en salud es la inequidad territorial en el acceso a la atención médica. En las provincias del norte y en áreas rurales, la distancia geográfica, la falta de transporte adecuado y la escasa oferta de atención primaria generan enormes dificultades para los pacientes. En algunas zonas, los pacientes deben viajar decenas de kilómetros para recibir atención médica, una barrera que se traduce en diagnósticos tardíos, mayor morbilidad y, en muchos casos, muertes evitables.

Por otro lado, la desigualdad en el acceso a establecimientos sanitarios se profundiza con la falta de hospitales, centros de salud y equipos médicos de alta complejidad en estas regiones. Mientras en Buenos Aires y otras grandes ciudades existen hospitales de alta especialización y centros médicos bien equipados, las provincias del norte aún luchan por contar con lo mínimo imprescindible. Esta inequidad sanitaria se vuelve más evidente cuando se observa la escasa cobertura de los programas de salud pública en zonas rurales y la falta de médicos especialistas en áreas críticas como la salud materna, neonatal y pediátrica.

Desigualdad de género y acceso a la salud

Un aspecto que no puede dejarse de lado es la desigualdad de género en el acceso a la salud. Las mujeres, especialmente aquellas en situación de vulnerabilidad, enfrentan barreras adicionales en su acceso a servicios médicos. La salud sexual y reproductiva sigue siendo un tema pendiente en muchas zonas del país, con una escasa oferta de servicios adecuados para prevenir embarazos no deseados, garantizar partos seguros y ofrecer atención postnatal. Esto se agrava en contextos de pobreza y exclusión social, donde las mujeres tienen menos poder de decisión sobre su salud y menor acceso a la información y a los recursos sanitarios.

¿Qué hacer frente a la desigualdad en salud?

La desigualdad en salud es el principal desafío sanitario de la Argentina. Para combatirla es necesario un enfoque integral que contemple no solo la ampliación de la cobertura sanitaria, sino también la mejora en la distribución de los recursos humanos y la infraestructura sanitaria. Es imperativo invertir en atención primaria de la salud en todas las regiones, con un enfoque especial en el norte del país y en las zonas rurales, y fortalecer los sistemas de salud pública para garantizar que las personas más vulnerables reciban atención de calidad. Además, se deben implementar políticas que aborden los determinantes sociales de la salud, como la pobreza y la educación, que son factores clave en la perpetuación de estas desigualdades.

La salud es un derecho, no un privilegio. Combatir la desigualdad en salud no solo es un imperativo moral, sino también una necesidad para construir una sociedad más justa, equitativa y saludable para todos.

* Santiago Quintana es Sociólogo y Magister en Sistemas de Salud y Seguridad Social. Se dedica íntegramente a la promoción, desarrollo e implementación de políticas públicas en salud. Es autor de los libros "Crónicas de lucha; mujeres y hombres que revolucionaron la legislación sanitaria argentina", “Crónicas de Lucha II – historias que revolucionaron la legislación sanitaria argentina” y "CÓDIGO POSTAL; Dime dónde naciste y te diré qué salud tienes, la inmoral inequidad sanitaria porteña".

 

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SALUD

Una reforma laboral que toca el corazón del sistema de salud

OPINIÓN de Santiago Quintana, Sociólogo especializado en salud pública.

21/01/2026

Por Santiago Quintana, Sociólogo y Magister en Sistemas de Salud*

En el debate público sobre la reforma laboral suele hablarse de empleo, costos y competitividad. Mucho menos visible —aunque no menos relevante— es lo que ocurre cuando una modificación aparentemente menor impacta de lleno en el financiamiento del sistema de salud. Eso es exactamente lo que sucede con el artículo que reduce el aporte patronal destinado a las obras sociales del 6% al 5%.

¿Qué dice ese artículo y por qué importa?

El artículo en cuestión modifica la ley reduciendo en un punto porcentual la contribución que los empleadores deben hacer al sistema de obras sociales, pasando del 6% al 5% de la remuneración de cada trabajador. Ese aporte, junto con el aporte trabajador del 3%, conforma el financiamiento básico de las obras sociales sindicales, que representan la cobertura de salud de millones de trabajadores y sus familias. 

Los promotores de la reforma sostienen que esta reducción alivia el “costo laboral” y promueve la formalización del empleo. Pero incluso ellos reconocen implícitamente que ese punto tiene efectos significativos sobre el flujo de recursos del sistema.

Datos duros: ¿cuánto significa un punto?

La magnitud del impacto económico no es menor:

  • Según estimaciones sindicales, esta reducción implicaría una pérdida mensual cercana a los $16.500 millones solo para el Fondo Solidario de Redistribución (FSR) —el mecanismo que compensa entre obras sociales de mayor y menor recaudación— y hasta unos $90.000 millones mensuales para el conjunto de las obras sociales si se suman todas las caídas de aportes. En total, el recorte podría superar los $100.000 millones al mes.
  • Asociado a estas cifras, un informe de la CGT estima que la pérdida anual para el sistema sería de entre 679 y 700 millones de dólares, lo que equivale a aproximadamente el 0,1% del Producto Bruto Interno (PBI).
  • Otros análisis proyectan que si se toma como referencia el salario promedio informado por el SIPA, la caída anual de ingresos por esta medida —sumada a otras modificaciones laborales— podría rondar los USD 1.000 millones solo por la parte destinada a obras sociales.

Estas cifras no son abstracciones contables: son recursos que hoy se usan para pagar prestaciones médicas, tratamientos de alta complejidad, medicamentos, salarios administrativos, prestaciones de discapacidad y convenios con prestadores de salud.

Ejemplos concretos del impacto

Para dimensionar lo que significa este ajuste:

  • El Fondo Solidario de Redistribución (FSR) es clave para que obras sociales pequeñas, con pocos aportantes, puedan cubrir prestaciones de alto costo o servicios en zonas de menor recaudación. Una caída de $16.500 millones por mes en ese fondo puede traducirse en suspensiones o reducciones de prestaciones críticas en esas obras sociales.
  • Si se generaliza una caída de casi $100.000 millones por mes en ingresos totales, algunas obras sociales podrían encontrarse obligadas a recortar prestaciones o trasladar cargas a los afiliados, como mayores copagos o restricciones en autorizaciones, para equilibrar sus cuentas.
  • En un contexto de inflación y aumento sostenido de los costos de tratamientos y medicamentos, menos recursos por afiliado puede significar menor acceso a atención de calidad, especialmente para prestaciones de alta tecnología o tratamientos crónicos, que son crecientes.

¿Quién paga el costo del “alivio” patronal?

Una pregunta clave atraviesa este debate: si el sistema recibe menos recursos, ¿quién absorbe la diferencia?

Las opciones no son mágicas:

  • Podría traducirse en menor cobertura o mayores trabas administrativas dentro de las obras sociales.
  • Podría implicar un traslado del costo al sector público de salud, que ya funciona al límite.
  • Podría derivar en copagos más altos o restricciones de acceso para los afiliados.

En todos los escenarios, el costo tiende a recaer sobre los trabajadores, las familias y los municipios y provincias que sostienen el sistema sanitario público.

¿Reforma laboral o reforma del sistema de salud?

El problema de fondo no es que el sistema de obras sociales no necesite cambios estructurales —los necesita, desde su fragmentación hasta su vínculo con la informalidad laboral. Pero una cosa es reformar con una mirada integral, y otra muy distinta es desfinanciar una pieza clave sin un plan de compensación, mecanismos alternativos de financiamiento o mecanismos de protección de la cobertura.

Reducir el financiamiento sin una estrategia clara de ajuste integral equivale a intervenir una pieza central del sistema sin mirar el tablero completo. Y cuando se trata de salud, las decisiones “técnicas” no se pagan con balances contables: se pagan con el acceso efectivo a la atención de millones de personas.

Hacia un debate informado y democrático

La salud no es un gasto más ni un costo laboral accesorio. Es un derecho social y un componente esencial del contrato social argentino. Por eso, cualquier modificación que afecte su financiamiento debería darse en un debate amplio, transparente y basado en evidencia.

Reducir un punto porcentual puede parecer poco en una planilla, pero en un sistema que atiende a más de la mitad de la población, ese punto tiene nombre, rostro y consecuencias concretas. Y esas consecuencias deben ser discutidas, no solo entre tecnócratas, sino con la sociedad entera.

* Santiago Quintana es Sociólogo y Magister en Sistemas de Salud y Seguridad Social. Se dedica íntegramente a la promoción, desarrollo e implementación de políticas públicas en salud. Es autor de los libros "Crónicas de lucha; mujeres y hombres que revolucionaron la legislación sanitaria argentina", “Crónicas de Lucha II – historias que revolucionaron la legislación sanitaria argentina” y "CÓDIGO POSTAL; Dime dónde naciste y te diré qué salud tienes, la inmoral inequidad sanitaria porteña".

 

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