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ECONOMÍA

Industriales y comerciantes bonaerenses piden desacoplar el precio internacional de los insumos básicos

“Es la primera vez que se juntan casi 50 Cámaras planteando lo mismo”, destaca Juan Fera.

“La inflación obviamente es un tema que nos preocupa a todos, pero siempre en la tele sale lo que suben los fideos, el textil… pero nadie analiza porqué suben. Básicamente es porque a nosotros todos los días nos aumentan los insumos básicos para la producción”, comenzó explicando Juan Fera, Director de Marolio S.A. y presidente de la Unión Industrial de General Rodríguez, en diálogo con Bairesnotas.com, a raíz del comunicado titulado "La transformación productiva sólo es posible con un Estado presente" que Industriales y Comerciantes de la Provincia de Buenos Aires compartieron esta semana.

Representados en diferentes Uniones Industriales, Comerciales y Sectoriales, expresaron su "preocupación por el constante aumento de precios de los insumos básicos indispensables para nuestra producción", debido a que, durante el último año, los empresarios Pyme han "sufrido incrementos desmesurados por parte de quienes tienen el monopolio y oligopolio de los principales insumos básicos que las Industrias Pymes Bonaerenses necesitamos para manufacturar nuestros productos".

Según detallaron, "estos insumos básicos (alimenticios y no alimenticios) tienen la característica de que su valor interno está ligado al precio internacional, pero se producen en Argentina". "Es imperioso y acertado generar una política que desacople el precio internacional para las Industrias Argentinas", señalaron en el escrito que lleva la firma de casi 50 Cámaras empresariales, algo inédito.

En este sentido Fera explicó: “Entendemos que hay un nivel de precio internacional que está subiendo pero necesitamos alguna medida de desacople para que nosotros no tengamos todos los días suba de precios de insumos, que vienen facturados en dólares... Lo cual tenemos la suba del precio del insumo más la suba de precio del tipo de cambio, y en algún momento hay que trasladarlo. Lo que decimos es que básicamente todos los que somos Pyme, que producimos, no tenemos la responsabilidad. No somos los formadores de precio. Sino que somos los meros receptores de los aumentos que nos trasladan cotidianamente”.

“Por causa de la excepcional suba de los commodities y a la concentración económica que existe en todas las Cadenas de Valor, se generan aumentos no deseados. Los que concentran el poder para estipular el valor de nuestros insumos básicos son los verdaderos responsables de los aumentos de precios que sufre nuestra población", expresaron en el comunicado. Fera puso de ejemplo la harina, que “cada 15 días tenemos un aumento de precio”. “Prepandemia pagaba el kilo de harina para hacer pastas $16,50. Hoy está entre $28 y $29. Casi el doble. Con las bobinas de plástico pasó lo mismo, que es el paquete. Y así le pasa al sector textil y todos los sectores. Tenemos un incremento muy fuerte de nuestras materias primas con lo cual no hay manera de poder seguir sosteniendo precios. Pero lamentablemente cuando uno ve en los medios esos aumentos es como que la responsabilidad siempre es del producto terminado, cuando nadie quiere analizar nuestra cadena de valor”, contó a Bairesnotas.com.

Por otro lado, en el comunicado los empresarios de la Provincia de Buenos Aires destacaron que no pueden hacerse “los distraídos cuando se toman decisiones para favorecer a nuestras Industrias. La previsibilidad que tanto reclamamos para generar inversiones va de la mano del compromiso que adoptemos con el proyecto productivo que la Nación y la Provincia de Buenos Aires llevan adelante". Y en la misma línea puntualizaron que "la comunicación y el trabajo conjunto que venimos realizando son un paso fundamental para la transformación productiva bonaerense" y que los firmantes del documento acompañan "las medidas que tome el Gobierno Nacional y Provincial para garantizar el abastecimiento y el valor que debiesen tener nuestros insumos básicos, especialmente en esta etapa de crisis global".

Hoy tenemos conversaciones con Provincia y Nación por este tema, donde empezamos a analizar lo que es cadena de valor y donde queremos que estén todos los jugadores… los industriales, los comerciantes y los que nos venden los insumos. Esta es la primera vez que se juntan tantas Cámaras planteando lo mismo. No es que esto lo estamos llevando dos o tres personas. Acá hay casi 50 Cámaras que representamos a más de 20 mil industrias. Nosotros lo que queremos es armar entre todos una política de desacople”, sostuvo el presidente de la Unión Industrial de General Rodríguez, y agregó que vienen teniendo muchas reuniones y ya se encuentran trabajando con Augusto Costa, el ministro de Producción de la Provincia de Buenos Aires, y con Matías Kulfas, ministro de Desarrollo Productivo de la Nación. A la vez que en estos días tendrán un encuentro con el gobernador Axel Kicillof, quien según Fera “está tan preocupado como nosotros, entiende nuestra situación y apoya a seguir trabajando en este sentido. Hay mucho diálogo por suerte, algo que no se venía dando”.

"La soberanía productiva solo es posible con un Estado presente y un empresariado comprometido", finaliza el comunicado, entre cuyos firmantes están la Cámara Argentina de Laboratorios, la Cámara Argentina de Fabricantes de Herrajes y Afines, la Cámara de Manufacturas del Cuero, la Cámara de Proveedores de la Industria Petrolera, la Unión Industrial de Olavarría, la Federación de Panaderos de la Provincia de Buenos Aires, entre otros.

ECONOMÍA

Menos ingresos, menos consumo y menos inversión: señales de una recesión en marcha

Un informe del analista Matías Pérez Manghi advierte sobre un escenario económico en retroceso y sin señales de rebote.

15/04/2026

El deterioro del poder adquisitivo, la caída del consumo de bienes básicos y la reducción de la inversión configuran un escenario de contracción económica sostenida, sin señales claras de recuperación en el corto plazo.

La economía argentina continúa mostrando indicadores que reflejan un proceso recesivo en marcha. De acuerdo con un informe del Analista Económico Matías Pérez Manghi sobre la evolución de distintos índices económicos, el poder adquisitivo de los ingresos registró un fuerte deterioro, acompañado por una caída del consumo, la inversión y el empleo, lo que anticipa un escenario de actividad económica debilitada.

“El ingreso real se destruye, por lo que el consumo futuro va a seguir cayendo”, advirtió el autor de ‘Inflación: 50 años de un drama impuesto por los monetaristas’ y ‘Economía Real vs. Economía Financiera’, entre otros libros, al analizar los principales indicadores económicos del período.

El documento señala que el principal indicador a observar es la relación entre ingresos y costo de vida, ya que permite anticipar el comportamiento del consumo y la producción. En ese sentido, la capacidad de compra se redujo de manera significativa: la cantidad de boletos de transporte que puede adquirir una canasta básica cayó 77,97%, mientras que en el caso del salario mínimo la reducción alcanza el 86,91%.

“Caída de consumo masivo, ventas minoristas y actividad PyME. Ya lo estamos viendo con las ventas de supermercados (-22,8%) y PyMEs (-12,6%). Este ratio anticipa recesión con 2–6 meses de adelanto”, explica Pérez Manghi.

Estos datos reflejan una pérdida sostenida del poder adquisitivo y un escenario de consumo restringido, que impacta directamente en la actividad económica.

Menor inversión y caída de la actividad productiva

Otro de los indicadores que revela el freno de la economía es la disminución de la inversión y la utilización de la capacidad productiva. La capacidad instalada de la industria cayó 16,77%, mientras que la formación bruta de capital fijo se redujo 10,46%, lo que indica una menor incorporación de maquinaria y equipamiento productivo.

La construcción también refleja este retroceso: el índice del sector registró una caída de 29,04%, acompañado por una disminución del consumo de cemento del 28,39%. Según el informe, estos datos muestran que no se está expandiendo la producción ni generando nueva capacidad económica, lo que limita las posibilidades de crecimiento futuro.

“Estancamiento o caída del PIB. No hay rebote sostenido. Este ratio anticipa crecimiento estructural negativo”, sostiene el contador, al referirse a la evolución de la actividad productiva.

En este contexto, la reducción de la inversión se traduce en menor actividad y menor generación de empleo, consolidando un escenario de estancamiento.

Caída del consumo de bienes esenciales

El impacto de la crisis económica se observa con claridad en el consumo de alimentos básicos. El consumo de leche per cápita cayó 15,92%, mientras que el de carne bovina se redujo 24,02%, cifras que reflejan un ajuste en productos esenciales que difícilmente puedan ser reemplazados en la dieta cotidiana.

A esto se suma la caída en las ventas de alimentos en supermercados, que descendieron 22,8%, lo que confirma la retracción del consumo masivo y el deterioro del nivel de vida de los hogares.

El informe advierte que este tipo de indicadores es especialmente relevante, ya que el consumo de bienes básicos suele ser el último en reducirse, por lo que su caída evidencia un proceso de deterioro social sostenido.

“Empobrecimiento real, mayor presión social, caída sostenida de demanda. Este ratio es más potente que inflación”, explica Pérez Manghi.

Deterioro del mercado laboral y mayor presión social

El mercado de trabajo también muestra señales de debilitamiento. La tasa de desempleo aumentó 39% desde diciembre de 2023, mientras que el número de personas que buscan empleo creció 52,83% en el mismo período.

Al mismo tiempo, la cantidad de asalariados registrados en el sector privado se redujo 4,24%, lo que indica una disminución del empleo formal y un aumento de la competencia por los puestos disponibles.

“El deterioro del mercado laboral anticipa mayor caída del consumo y un aumento de la informalidad. Más personas compiten por menos empleo”, afirma el especialista.

Este escenario anticipa una mayor caída del consumo y un incremento de la informalidad laboral, factores que profundizan el deterioro social.

Un escenario económico sin señales claras de recuperación

La combinación de caída del consumo, reducción de la inversión y deterioro del empleo configura un panorama económico complejo. Según la síntesis del informe del analista económico, los indicadores muestran:

• Recesión en curso
• Caída estructural del consumo
• Destrucción de capacidad productiva
• Deterioro social creciente
• Ausencia de señales de rebote sostenido

En este contexto, la evolución del poder adquisitivo y del empleo será determinante para definir la dinámica económica en los próximos meses, en un escenario donde la recuperación aún no logra consolidarse y la actividad continúa mostrando signos de debilidad.

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ECONOMÍA

El Monetarismo es el fracaso asegurado

OPINIÓN de Matías Pérez Manghi, Analista Económico.

09/04/2026

Por Matías Pérez Manghi, Analista Económico*

Desde el primer día de Milei Presidente dije “esto está condenado al fracaso y termina mal”. No fue una predicción azarosa, fue fruto de estudio riguroso y de mucho más realismo.

Un diagnóstico trae consigo una prognosis y una apreciación. Todo diagnóstico económico serio requiere estudio y realismo. Un buen diagnóstico se da si se cumplen las dos cosas, sin embargo, con que se dé una sola puede darse un diagnóstico acertado.

Ahora bien, un diagnóstico que no cumple ninguna de las cualidades mencionadas, estudio y realismo, está condenado a fracasar la mayoría de las veces.

El monetarismo es una ideología inmanente y como tal nace ya alejada de la realidad. Vemos aquí que el primer concepto no se cumple.

El liberalismo monetarista puede ser muy estudiado y desarrollado en muestras acotadas de la realidad, pero al partir de errores conceptuales muy visibles todo estudio económico, econométrico y/o estadístico tiene gran porcentaje de fracaso.

Por todo lo dicho, podemos concluir que un diagnóstico con su prognosis y sus apreciaciones, si parte de una mirada liberal y monetaria tiene grandes probabilidades a fallar. Y esto, se da casi siempre.

Por el contrario, si partimos de diagnósticos realistas es muy probable el acierto en las prognosis y apreciaciones.

Esto se da cuando después de profundos estudios históricos, económicos, sociales, psicológicos y filosóficos, obtenemos una visión de la economía, realista y no acotada. Ante esto podemos decir que un diagnóstico es correcto porque cumple el concepto de ser académico (fruto de mucho estudio), y con el concepto de encuadre dentro de la realidad (realismo). En economía, plantarse en los estudios económicos desde la economía real permite obtener certidumbre a la hora de tomar decisiones. Medir entonces con ratios medidos desde la economía real, hace que un diagnóstico esté acertado en un gran porcentaje, lo cual hace tener mejores prognosis y apreciaciones futuras.

En economía, plantarse en los estudios económicos desde la economía financiera y monetaria (típico del liberalismo) permite obtener incertidumbre a la hora de tomar decisiones. Porque medir datos desde la economía financiera, hace que un diagnóstico esté errado, haciendo equivocarnos a la hora de la prognosis y de las apreciaciones futuras.

Monetarismo: cuando se mira el precio y no la realidad

Como dije, todo diagnóstico económico serio requiere estudio y realismo. El problema del monetarismo es que tiende a reemplazar la realidad por sus expresiones financieras casi de prestidigitación o magia (ejemplo: la teoría del derrame)

La diferencia es concreta:

  1. Diagnóstico financiero (alto riesgo de error)

Tomar decisiones en función de precios financieros aislados:

  • Comprar o vender activos porque sube o baja Bitcoin o Ethereum
  • Invertir porque “el mercado está alcista”
  • Ajustar política económica sólo por inflación o tasa de interés

Partimos de movimientos que responden a expectativas, liquidez o especulación, no necesariamente a cambios reales en la economía.

La economía financiera es más volátil porque refleja percepciones, no hechos materiales. Resultado: alta incertidumbre, decisiones erráticas

  1. Diagnóstico desde la economía real (mayor probabilidad de acierto)

Tomar decisiones en función de procesos materiales concretos:

  • Una guerra en Medio Oriente (ej. Irán) → riesgo en la oferta de petróleo → sube el barril
  • Suba del petróleo → mejora de ingresos en petroleras → posible aumento de sus acciones
  • Sequía → caída de producción agrícola → impacto en exportaciones y divisas

Acá no se parte del precio, sino de la causa real que lo genera: producción, logística, oferta, demanda.

Resultado: menor incertidumbre, mayor capacidad predictiva.

  1. Esto no es opinión: es teoría económica y la evidencia académica muestra este problema:

  • Keynes (1936) demostró que la demanda agregada y el empleo no se ajustan automáticamente vía precios o dinero. También demostró que la economía no se ajusta automáticamente por variables monetarias, sino por la demanda real.
  • Minsky (1986) evidenció que los sistemas financieros generan inestabilidad endógena.
  • Stiglitz (1989) y la teoría de la información asimétrica cuestionan la eficiencia de los mercados financieros.
  • Rodrik (2006) destaca que el desarrollo económico depende de estructuras productivas, no sólo de estabilidad monetaria.
  • Thirlwall (1979) muestra que el crecimiento está restringido por el sector externo, no por la cantidad de dinero.

La teoría económica distingue entre economía real (producción y empleo) y economía financiera (activos y expectativas).

Conclusión

El problema no es mirar variables monetarias.

El problema es tomarlas como punto de partida.

Quien decide en base a precios financieros, sigue señales.

Quien decide en base a la economía real, entiende causas.

Y en economía, entender causas es lo único que permite anticipar resultados.

*Matías Pérez Manghi – Contador Público, Analista Económico y empresario – es autor de los libros “Inflación: 50 años de un drama impuesto por los monetaristas”, “Antiperonista es tu culpa”, “Vaca Muerta” y “Economía Real vs. Economía Financiera”.

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ECONOMÍA

La falacia de las tarifas atrasadas

OPINIÓN de Matías Pérez Manghi, Analista Económico.

20/02/2026

Por Matías Pérez Manghi, Analista Económico*

Es fundamental considerar que un país con el potencial de autoabastecerse de energía, como Argentina, posee la capacidad de establecer sus propias políticas y tarifas en función de sus intereses nacionales. La autosuficiencia energética permite a una nación reducir su vulnerabilidad a las fluctuaciones de los precios internacionales del petróleo y el gas, lo cual es particularmente relevante en un contexto global de inestabilidad y cambios abruptos en los mercados.

Al invertir en la infraestructura necesaria para la extracción y refinación de recursos locales, Argentina puede no solo satisfacer su demanda interna de manera más eficiente y a costos potencialmente más bajos, sino también ejercer mayor control sobre su economía. Este control se traduce en la posibilidad de ofrecer tarifas más justas y accesibles para su población, ajustadas a las realidades económicas del país y no a los caprichos del mercado internacional.

El argumento que sostiene que Argentina debe respetar los precios internacionales en sus tarifas ignora las ventajas del autoabastecimiento. Al lograr la independencia energética, el país puede diseñar un marco tarifario que favorezca a los consumidores locales, promueva el desarrollo industrial y fortalezca su balanza comercial. Además, la autosuficiencia energética crea un entorno propicio para la generación de empleos y la innovación tecnológica, factores cruciales para el crecimiento económico sostenible.

Por lo tanto, es esencial que Argentina aproveche su capacidad de autoabastecimiento para establecer políticas energéticas que prioricen el bienestar de su población y el desarrollo del país, en lugar de someterse a las dinámicas del mercado internacional que a menudo no reflejan sus necesidades y potencialidades específicas. Es obligación de un gobernante, hacer pasar a su pueblo momentos felices. Siempre con ética, responsabilidad, trabajo y justicia social.

Conclusiones:

1. El falso "Sinceramiento de Tarifas" logró que la mano protectora del estado deje de proteger a las familias vulnerables y encarezca la industria nacional.

2. Las tarifas se vuelven un gasto caro y rígido, trasladando los mayores costos a la población; y trasladando los beneficios solo a las corporaciones que se introducen en el rubro servicios públicos para beneficiarse con las tarifas dolarizadas y con subsidios del Estado.

3. Esto explica por qué el índice IPC es ahora muy sensible a los ajustes de servicios, abarcando mayor porcentaje de gastos de la canasta básica de las familias argentinas.

4. Riesgo Social: Es evidente la asfixia a la capacidad de ahorro de la clase media, y la consolidación de la pobreza entre un 40% y 50%.

5. El presupuesto familiar ha cambiado, siendo la mayor parte del ingreso familiar destinado a los gastos fijos ineludibles (transporte, servicios públicos y salud) antes de llegar al supermercado.

*Matías Pérez Manghi – Contador Público, Analista Económico y empresario – es autor de los libros “Inflación: 50 años de un drama impuesto por los monetaristas”, “Antiperonista es tu culpa”, “Vaca Muerta” y “Economía Real vs. Economía Financiera”.

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